Hace un tiempo atrás, estuve de viaje por la isla de Bali, en Indonesia. Deambulando por sus exóticas calles y medio que, de forma accidental, fui a parar a un espacio de cowork, el cuál llamó mi atención y por curiosidad ingresé a aquel lugar para ver de qué se trataba aquello. Para mi sorpresa me encontré con decenas de personas que se encontraban compartiendo un lugar común, cada una con su computadora, en un entorno de interacción y cooperación, en un contexto muy relajado, multicultural, entre terrazas de arroz, monos y buena energía y sinergia. Tras conversar con la gente que formaba parte de esta movida muy novedosa para mí, descubrí que todos ellos eran trabajadores independientes, emprendedores digitales, que tenían como característica común que para desempeñar sus tareas solo necesitaban su PC y una conexión a internet, no necesitaban ni asistir a una oficina de 9 a 18, ni respetar un código de vestimenta, sino que llevaban su trabajo a donde fueran y manejaban sus tiempos a su conveniencia.

Programadores, desarrolladores web, diseñadores gráficos, redactores, bloggers, fotógrafos, community managers, analistas digitales y financieros. Estas personas van viajando lentamente por el mundo, conociendo a otros en su misma sintonía, generando conexiones y vínculos laborales, formando comunidades de cooperación y coworking, aprovechando la libertad que la tecnología les brinda. Se les conoce como Nómadas Digitales. En un mundo globalizado como el de hoy, y buscando escapar a la monotonía de la rutina cotidiana, cada vez son más los que se unen a esta modalidad de vida, que eligen romper con la barrera laboral del espacio, trabajando con clientes que tal vez se encuentren en la otra parte del planeta.

Bali es considerada como la meca de los Nómadas Digitales, debido a sus hermosas playas, su biodiversidad, y su económico costo de vida, es una parada obligatoria en la ruta de los viajeros. Una comunidad conformada por personas que abarcan desde los 18 años hasta más de 60, provenientes de todos los continentes, donde no solo comparten sus conocimientos y brindan sus servicios, si no que también sus culturas, sus costumbres y sus historias de vida.

En el mundo del marketing online, del diseño y el desarrollo digital, las fronteras políticas solo se registran en los mapas, porque a la hora de brindar nuestros servicios, nuestros potenciales clientes se encuentran en el mundo entero. Tenemos que acostumbrarnos a pensar en que nuestro mercado ya no está acotado físicamente y que nuestro potencial y flujo de clientes ya no tiene techo. La tecnología y las nuevas plataformas nos permiten llegar a lugares antes impensados, poder movernos y llevarnos nuestro trabajo con nosotros, contactar y contratar profesionales de otras regiones que se adecuen exactamente con lo que estamos buscando.


Aprovechemos esta revolución tecnológica e informática para expandir nuestros mercados y nuestros horizontes, porque hoy en día nuestra oficina no se encuentra entre cuatro paredes, NUESTRA OFICINA ES EL MUNDO.

De esta forma pasamos a ser una agencia remota, una agencia conformada por nómades digitales que según el proyecto en el que estemos trabajando, nuestro equipo varía en cantidad de personas adaptándose a la necesidad de cada cliente. Osom, agencia de nómades digitales en constante evolución, como diría Bruce Lee “be water my friend”.

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